ZOMBIE ISLAND: David Wellinton

Autor: David Wellington

Año de publicación: 2009

Género: Zombis

Sinopsis: En un tiempo en el que los zombis se han apoderado del mundo, Somalia es la única región que todavía sigue bajo control humano. Pero la líder somalí ha contraído el virus del SIDA y necesita retrovirales para salvar su vida. Tras comprobar que en África todos los almacenes de la ONU han sido saqueados, se enviará un comando a Nueva York con la esperanza de que allí podrán conseguirlos.

Pero Nueva York es un nido de zombis gobernados por una pequeña élite de zombis pensantes, lo cual complicará todavía más las cosas.

Mi opinión: Debo reconocer que a pesar de estar escribiendo una novela de género zombi, apenas había leído nada de este género. Así que decidí sumergirme en la obra de otros autores. Elegí esta novela porque la encontré en un top 5 de literatura zombi (ahora no recuerdo en que web). 

La historia está narrada en primera persona, aunque sería más correcta decir en primeras personas, porque hay dos narradores. La elección es bastante acertada porque nos permite conocer lo que sucede en los dos bandos enfrentados, zombis y humanos. A este respecto, en las últimas líneas del libro, David Wellington nos desvela el porqué, en una especie de giro final al más puro estilo M.N.Shyamalan, aunque para mi gusto resulta fallido.

Me gustaría dividir la novela en dos mitades. La parte que atañe a los humanos me ha parecido interesante, emocionante e incluso coherente en todo momento. Los personajes quizás no sean de los que dejan huella, pero están bien construidos y sobre todo, son muy creíbles. El protagonista, un inspector de armamento de la ONU que nunca ha disparado ni una sola bala, evolucionará desde un pacifismo radical hacia la barbarie de forma natural y espontánea. La lucha entre la civilización y los instintos está presente durante toda la novela. El autor nos lleva por un viaje en el que los instintos y la maldad se confluyen y la bondad absoluta se diluye como un azcurarillo.

La segunda mitad, la que hace referencia a pasajes zombis, es otro cantar. Comienza con una idea interesante, que además está bien llevada, pero un hecho en la historia rompe la brújula y, desde entonces, la parte zombi no hace más que zozobrar. Está plagada de ideas absurdas y explicaciones que no se sostienen ni por un segundo. Conforme avanza la historia, la bola aumenta de tamaño hasta que nos estalla en la cara. Es una opinión particular, pero con ideas como estas, se necesita cambiar de registro y llevar la novela hacia la comedia. De otro modo no es posible aceptar lo que está ocurriendo.

En resumen, una novela bien escrita y entretenida, recomendable para leer en la playa en verano, pero que no te puedes tomar en serio sin que se te funda algún plomo dentro de la cabeza.
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