El paciente silencioso


- ¿Dónde crees que vas?

Oliver se había incorporado en la cama cuando escuchó la voz del policía.

- Si quieres levantarte tienes que pedírmelo. Y no te oigo, m-e-m-o.

El muchacho apretó con fuerza los puños. Volvía a sentir aquella presión en el pecho, que tan bien conocía. Trataba de reunir la energía necesaria para golpear a aquel gordinflón, que vestía el uniforme azul marino de la policía. Sabía que solo así la presión desaparecería, que esa era la única vía de escape.