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Mostrando entradas de enero, 2016

Padre e hijo

Tener un hijo había sido siempre uno de mis mayores deseos. Y mi alegría fue inmensa cuando Tod llegó. Aquel veintinueve de febrero fue inolvidable. Vino al mundo sano y fuerte, pero su  llegada, trajo también un gran dolor. Mi esposa murió en el parto, una hemorragia interna terminó con su vida, y con mi felicidad. 
Tod ha crecido mucho desde entonces, ahora es un jovencito muy bien parecido. Sin embargo, mis sentimientos hacia él, nunca han sido los esperados. Creo ver en él un halo maligno, que no puedo explicar, y sobre el que no me atrevo a hablar con nadie, por miedo a ser tachado de paranoico. Me he repetido tantas veces, en la soledad de mi alcoba, que son solo imaginaciones mías, fruto de la prematura muerte de mi esposa. Culpo al muchacho por su fallecimiento ¡Eso es! Y no es justo. Ante vuestros ojos debo parecer un hombre horrible.