Plaga


Todos mis amigos y conocidos se asombrarían, no quiero utilizar palabras más soeces, de encontrarme sentado en esta silla cochambrosa dispuesto a cortarme las venas, con un cuchillo no menos mugriento. ¿Qué importa eso? A estas alturas no me preocupa morir de una infección.  Tal vez no conozcáis la plaga, pronto la conoceréis. No ha dejado de extenderse desde que Martín Heredia estropeara la moqueta del despacho de la sucursal del Santander que dirigía. Lo encontraron tirado en el suelo, rodeado por una gran mancha de sangre que había brotado de alguna parte de su cuerpo. Fue un espectáculo dantesco, la señora Expósito entró en el despacho y sus gritos irradiaron de locura la sucursal.

Sepulcro


En esta carta le hago participe de una historia que me fue revelada hace muchos años, mientras cursaba mis estudios de medicina en la universidad de Blouton Dale. Ocurrió durante una visita al que más tarde sería buen amigo mío William Baker. Creo que por ser extraña y sobrecogedora a partes iguales puede ser de su interés.

William y yo habíamos coincidido en clase de fisionomía y entablamos una animada conversación al terminar el horario lectivo. Me invitó a proseguir la conversación en su casa de la calle Blind. Allí avivamos nuestras lenguas con un licor y pasada la medianoche William tomó la palabra.

─ A mediados del siglo XVIII la esposa de uno de los hombres más ricos de la ciudad murió repentinamente. Los doctores no acertaron a dar ninguna explicación al fallecimiento de la dama. El marido, llamado Arnold Spencer, se marchitaba por la pena de haber perdido a su joven esposa. El viejo la había conocido durante un viaje por el norte del país. Era hija de unos granjeros que no dudaron en desposarla a cambio de una bolsa repleta de dinero.

La celda aliñada: Gigante a la vinagreta



Como amante de la new age que me considero, creo fervientemente en que la nutrición es el primer estadio de la medicina. Sin embargo, mi filosofía vital se decanta hacia el deleite y la sofisticación.

Expuesta mi visión gastronómica a grandes rasgos, he decido, en consecuencia, darles la receta de un plato que combina ambas vertientes. Y que mejor plato puede representar a la alta cocina que un delicioso Gigante a la vinagreta.