Feliz aniversario

Tañó la campana de nuevo, resonando lánguida en sus oídos. Conocía el significado de aquel melancólico canto de sirena. Había llegado la hora. Quizás otras personas estuviesen impacientes ante la visita de un ser querido, al que no han visto en mucho tiempo. El júbilo invadiría sus almas ante tal expectativa. ¿Quién no renunciaría a algo por poder pasar algo más de tiempo con un ser querido? Pero Ricardo no era así. Él no deseaba este reencuentro. La inquietud turbaba sus sueños desde ya hacía más de una semana. ¿Qué podría decirle? Ya nada les unía, tan solo un turbio recuerdo de un pasado hecho de retales inconexos. 

Pero ella nunca faltaba a su cita.

La carta

El conocimiento os hará libres, dicen los filósofos. ¿Qué sabrán de libertad? Son solo personas aburridas que invierten su tiempo en elucubraciones. Demostraré en esta carta lo equivocados que están.

No mucho tiempo atrás llegó a mi poder una nota amenazante. Era tan breve como terrible. La deslizaron por debajo de la puerta  una noche cualquiera. «Te mataré antes de que termine el año». Ocho palabras que bastaron para hacerme perder el juicio. Dejé de salir a calle. Cualquier ruido, por inapreciable que fuese, me alteraba. Pronto consumí los escasos ahorros que tenía, y mi dieta ha sido muy pobre desde entonces. He cubierto los espejos para no encontrarme esa esquelética silueta deambulando por la casa.

Esa es la libertad que me ha proporcionado conocer mi apremiante muerte. Pero no le concederé por más tiempo el placer de torturarme. Este revolver pondrá fin a todo. Ha llegado la hora.

Floky

Fue tan terrible como inesperado. Aquellos seres aparecieron por todas partes mientras dormíamos. Al despertar todos teníamos alguno en nuestra casa. Reaccioné de forma extraña. El miedo a lo desconocido se fundió con la ternura, similar a cuando encuentras un cachorro abandonado. Salí de la cama horrorizado, pero sin poder refrenar mi curiosidad. 

Aquel ser, Floky fue el  nombre que posteriormente le di, estaba acurrucado en un rincón de la habitación. Parecía tan asustado como yo, e intentaba ocultarse tras un montón de ropa. A pesar de la escasa luz que provenía de una farola de la calle, sentí como nuestras miradas se cruzaban. Un escalofrío me recorrió, pero no pude detenerme. Me acuchillé frente a Floky, escasamente a un metro de distancia. Él comenzó a emitir unos extraños sonidos. Quizá estuviera hablándome, o tal vez gritaba de terror. Extendí con suavidad el brazo hacia él, hasta casi rozarlo. Movió su pequeña cabeza en todas direcciones, parecía buscar una salida con desesperación.