La venganza invisible

TRANSCRIPCIÓN DE LA DECLARACIÓN DE ALISSA JULIA ROBERTSON:

Ya saben lo ocurrido ¿no? Yo llegué a la fiesta cuando había empezado. Hasta olvidé traer mi regalo... para el juego. Llegué y me puse a beber. ¿No van a detenerme por eso, ¿verdad? Todos los jóvenes lo hacen... solo fueron unas copas, lo prometo. 

Sí, claro, el asesinato. No recuerdo gran cosa, estaba medio pedo... De repente Josephine gritó. No dijo nada, solo era un grito. Todos fuimos corriendo a la cocina, y allí estaba. La señora Adler estaba en el suelo, ensangrentada, inmóvil. Fue horrible. Yo también me puse a gritar. Ahora lo pienso y debí parecer una tonta. Luego me eché a llorar, y nada más. No recuerdo más que eso. Luego toda la casa se llenó de policías, de ruido y de sirenas. Me dolía mucho la cabeza... pero ya no, ya se me ha pasado la resaca.


TRANSCRIPCIÓN DE LA DECLARACIÓN DE JOSEPHINE ROSE LEE:


Yo era la organizadora del asunto del amigo invisible. Fui recogiendo los regalos y colocándolos en una pequeña mesa que había al fondo del comedor. Cuando estuvimos todos, los metí en una bolsa grande. Es raro, porque a Alissa se le olvidó traer su regalo. Sin embargo, había suficientes regalos para todos. Supongo que alguien trajo dos. Menos mal, hubiera sido una cagada grande. Voy a ser organizadora de eventos, ¿qué le parece si la cago en un simple amigo invisible? ¡Imposible!

Bueno, luego todos fueron viniendo, y eligiendo un paquete de la bolsa. Todo parecía ir muy bien. Pero entonces, esa loca de Mary Jean lo estropeó todo. Soltó el regalo y salió corriendo de la casa. Siempre he dicho que es imbécil, pero le debe de dar lástima a alguien, porque siempre la terminan invitando a las fiestas.

John se fue a buscarla, y yo comencé a sentirme mal. Fui a la cocina a buscar en vaso de agua y encontré a la señora Adler en el suelo. Me puse a gritar histérica. Definitivamente la fiesta estaba arruinada, soy un fracaso como organizadora, esta claro. Tendré que ganarme la vida haciéndole la manicura a un montón de viejas. 

TRANSCRIPCIÓN DE LA DECLARACIÓN DE JOHN EDGAR MORGAN:

Mary Jean parecía muy contenta. Lo estábamos pasando muy bien en la fiesta, hasta que llegó el momento de abrir los regalos. Hicimos el juego del amigo invisible, sabe de cual le hablo, ¿verdad?. Metimos todos los regalos en una bolsa grande, y de uno en uno los fuimos  sacando de la bolsa. Mary Jean fue la última hurgar en la bolsa, sacó su regalo, y todos comenzamos a abrirlos. No eran gran cosa, habíamos pactado un presupuesto bastante bajo para gastarnos. Aún así, algunos eran bastante apañados, otros eran de risa, una broma, ya sabe como va esto. Pero cuando Mary Jean abrió el suyo, se puso como loca. Y no en el buen sentido, se lo aseguro. Siempre había sido un poco rara. Excéntrica, quizás sea la palabra más adecuada para describirla. Pero nunca la había visto de aquella manera. 

Debo reconocer que me asusté, su rostro era la viva imagen de la locura. Soltó el regalo y salió corriendo. Nadie comprendía nada, nos mirábamos unos a otros estupefactos. Decidí ir a buscarla. Salí al rellano, pero ya no se la veía por ninguna parte. Intenté adivinar por donde se había marchado, pero no hubo forma de averiguarlo. Me quedé un rato allí, en medio de la calle, como un tonto dando vueltas sobre mi mismo. Entonces fue cuando oí los gritos. Eran los chicos de la fiesta, un par de voces gritaban histéricamente. Regresé a la casa tan rápido como pude. Todos se arremolinaban en torno a la puerta de la cocina, así que fui para allá. El resto de la historia ya la conocen. La señora Adler estaba tumbada en el suelo, boca abajo, con una herida en la espalda. Alguien había llamado ya a la policía, y en pocos minutos llegaron ustedes.

TRANSCRIPCIÓN DEL INTERROGATORIO A MARY JEAN ADLER:


Inspector Ritchie: Señorita Adler, ¿qué relación tenía con su madre?

Mary Jean Adler: Lamento mucho lo de mi madre, aunque era un zorra. Desde luego yo nunca la mataría, no soy capaz de hacer algo así. Pero Roger… Roger es diferente, él es más impulsivo que yo. 

Inspector Ritchie: ¿Quién es Roger?

Mary Jean Adler: Roger es  mi amigo, bueno era – rió nerviosamente al decir esto –. En realidad es. Ya no estoy segura de nada. Yo le creía muerto, pero no alcanzo a entender...

"Roger ha sido desde siempre mi amigo imaginario. Siempre jugábamos juntos por las tardes. Nuestra casa era muy solitaria y no tenía más compañía que la suya. Me ayudó a soportar la atonía de ese viejo caseron.  Mi madre no comprendía mi relación con Roger, siempre me insistía en que me olvidara de él. Sin embargo, durante mi infancia no se opuso radicalmente, simplemente lo toleraba a regañadientes. Pero cuando fui creciendo, su odio por Roger aumentó. Me insistió mucho en que pasara página, fue insistente hasta la estenuación." 

"Hace dos días, tuvimos una gran discusión. Hace poco, cumplí dieciséis años, debería haber sido un día feliz, pero ella lo estropeo todo. ¡Maldita vieja! Me obligó a deshacerme de Roger."

Inspector Ritchie: ¿Y por eso la mató?

Mary Jean Adler: ¡No! Ya le he dicho que no he matado a nadie. Creo que no me escucha. Yo estaba en la fiesta con los otros. Supongo que se lo habrán dicho ya, ¿no?

Inspector Ritchie: ¿Por qué huyó de la fiesta?

Mary Jean Adler: Bueno, no sabría decirle, de repente me puse muy nerviosa. Un ataque de ansiedad. ¡Sí! eso fue. Tuve un ataque de ansiedad. Necesitaba tomar el aire, salí a tomar el aire. Sí, y di una vuelta por el barrio, ya está... eso fue todo. Luego volví...no intenté escapar, ¿lo ve? Todo está bien. 

"Y allí estaba la policía y todo eso. Vaya circo montaron ustedes por una vieja zorra. No sé que más quiere que le cuente... todo está bien. Ahora ya todo está bien."


El detective Hammond cerró el dossier y lanzó una mirada al infinito. Era una historia demencial, pero fuese cierta, o una absoluta patraña, tendrían que soltarlos a todos aquella misma tarde. No había ni una sola prueba que los relacionase con el asesinato. Las huellas halladas en el cuchillo ensangrentado, no coincidían con las de ninguno de los presentes en la fiesta. Todos tenían una coartada perfecta, y ningún vecino vio salir a nadie por la puerta trasera o por alguna ventana.

Media hora más tarde Mary Jean Adler caminaba por las transitadas calles de Blouton Dale, cuando alguien tocó su hombro derecho. No necesitó volverse para reconocer al autor de esos golpecitos suaves y repetitivos.

-Roger, no estaba segura de que volviésemos a vernos. Comenzaba a pensar que te había perdido para siempre.

-¡No!, ¡para nada! Es solo que temía haber acabado contigo para siempre - dijo Mary Jean riendo nerviosamente, como solía hacer a veces.

-Fui a tu tumba y no podía creerlo. Pero sabía que tenías que haber sido tú. El pañuelo que me regalaste en la fiesta... Vi la tumba, alguien la había escarbado desde entro, y el pañuelo no estaba. ¿Qué otra cosa podría ser? Roger, ahora estoy segura. Estaremos siempre juntos.

Pronto se perdió entre una multitud asombrada con aquella joven. Asombrada con una joven que había perdido el juicio. Asombrada con una joven  que hablaba sola en en mitad de la calle.
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