En mi cabeza

- No se callan. Son como cucarachas arañando mi cerebro.

- Entonces, ¿no oye voces? ¿Solo le duele la cabeza?

- Ellos... ellos dicen cosas, pero no hablan

- No entiendo, ¿cómo pueden decirle cosas sin hablar?

- ¡¿Y eso qué importa?! Ahora me dicen que le mate.


"Jajajaja. Debería haberse visto la cara. No le quieren muerto, le necesitan vivo. Discúlpeme, ha sido de mal gusto."

- ¡Está loco!

- Cuando estén con usted lo comprenderá ¡Aaaaaaah!

- ¿Qué le ocurre?

- ¡Mi cabezaaaaaa!

Cayó al suelo entre espasmos, y de su oídos salieron unos diminutos insectos ansiosos por encontrar otro cuerpo vivo del que alimentarse.



0