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Mostrando entradas de diciembre, 2014

La isla de Psiche: Capítulo I: Náufrago

28/12/2014

Mi nombre es Francis Emerson. Estoy a punto de narrarles ciertos acontecimientos de mi vida. Pero no se inquieten, no les aburriré con interminables datos biográficos y anécdotas banales, pues mi vida comenzó hace apenas un par de años. Seguramente se sorprenderán al leer esto, pero permítanme aclarar este punto. Si bien es cierto que mi edad ronda los treinta y cinco años, al menos esa edad demuestro. Mis recuerdos no se remontan más que al mes de marzo del año pasado.

Arribé a la playa traído por la mar embravecida. Era un hombre prematuramente envejecido por ira de Neptuno. Tenía los cabellos largos y enmarañados.  También lo estaba mi abundante barba. Olía a salitre y mar.

La isla de Psiche: Capítulo II: La habitación hermética

27/12/2014

Llevaba casi un mes viviendo con los Clarke cuando caí en la cuenta de aquella puerta. No tenía nada de especial, era como todas las demás. Había pasado delante de ella infinidad de veces, pero jamás había llamado mi atención. No sabría decir que me impulsó a fijarme en ella. Me detuve frente a la puerta, embaucado por su opacidad. Tras un par de minutos de ensimismamiento, comprendí porque la miraba. Nunca había sido abierta en mi presencia, a diferencia del resto. No se hablaba de ella, ni se hacía referencia en modo alguno. En cierto modo, era como si no existiera, como si yo fuese la única persona que pudiese verla.

La isla de Psiche: Capítulo III: Victoria

27/12/2015

Tras varias horas de marcha me sentí hambriento en extremo. Ya había amanecido y se me ocurrió intentar cazar. No era un experto cazador, pero durante el tiempo vivido en la cabaña, había hecho grandes progresos. Con una cuerda que llevaba conmigo conseguí fabricar tres trampas de lazo. Las escondí en lugares que parecían transitados por animales con  cierta asiduidad. Las cubrí con hojas secas, hasta que no pudieron distinguirse del resto del terreno, y me senté a esperar. Después de una larga noche de marcha sin descanso, el cansancio se apoderó de mi cuerpo. En pocos minutos quedé dormido y volví a soñar con la insondable puerta.
Esta vez los sueños fueron más extraños. Me veía a mi mismo abriéndola. Introduciendo con sigilo mi cabeza dentro de la habitación. Esperando encontrar algo espantoso en el interior. Pero en mi sueño todo era oscuridad.

La isla de Psiche: Capítulo IV: Tacet larvis

27/12/2014

Aquella noche dormí en el bosque. Temía que Morgan hubiera advertido a algún conocido sobre su visita a mi cabaña. Preparé una bolsa con víveres, agua y ropa de abrigo y me adentré en el bosque. Durante varios días estuve alerta, pasaba el tiempo vigilando el camino que traía hasta la casa. Mi estancia en el bosque fue de lo más desagradable. El frío y la humedad me calaban hasta los huesos. La comida se descubrió insuficiente tras un par de días de acampada. Tuve que racionarla y complementarla con algo de caza menor y raíces que pude encontrar. Créanme si les digo, que por nada del mundo volvería a repetir aquella dieta.
Pasados varios días, llegué a la conclusión de que nadie había salido en mi búsqueda. Jason debió dirigirse aquí fruto de su ira, sin meditar en absoluto las consecuencias de sus actos. Cuando este razonamiento se asentó definitivamente en mi inteligencia, decidí que lo más conveniente sería continuar con mis actividades cotidianas, y regresar al pueblo a…

El oráculo de Astraghmaat

12/12/2014

La pasarela unía la cima de la gran montaña de Astraghmaat con el oráculo. No alcanzaba los  dos metros de anchura, aunque su tirada era difícil de calcular. No debía de ser inferior a un kilómetro, de eso estaba convencido. 
Comencé a andar intentando no mirar hacia abajo. El fuerte viento, que circulaba a aquella altura, me obligaba a avanzar con las piernas flexionadas, para así bajar mi centro de gravedad. Me golpeaba con tal fuerza los oídos, que no era capaz de escuchar nada, excepto el latido de mi propio corazón. 
Aquellos minutos parecieron durar horas. El cuerpo me dolía por el esfuerzo, y la cabeza debido al viento y a la pobre concentración de oxígeno en el aire. Por un momento pensé que no lo conseguiría. Y debiera haber sido así. Pero era el depositario de las esperanzas de mi pueblo y no podía fallarles.

La brisa

08/12/2014

Simiente del miedo de los hombres, que visitas mis sueños. Presencia perturbadora que irrumpe en mi descanso. ¿Acaso mi desvelo no es suficientemente desdichado? ¿Por qué motivo me atormentas sembrando en mi la destrucción? 
Mi inteligencia ya no es capaz de distinguir entre realidad y sueño. Aunque quizá no exista diferencia alguna después de todo. Tal vez, sea la locura tan solo un puente que conecte ambos mundos. Pero si tengo la certeza  de que hay un puente tendido para mí. Un paso franco entre las pesadillas y un destino aciago. Mi voluntad ya no desea elegir entre uno u otro mundo, pues ambos, son igualmente aterradores. Terminaran tanto uno como el otro marchitando mi alma, hasta el límite de la locura, si mi cuerpo no sucumbe con anterioridad a tu inquietante presencia.
Nada sé de su procedencia ni de su pasado. Nada sé de sus motivos ni de sus intenciones. Solo sé que desde hace un  tiempo me visita. No creáis que es plausible su presencia. Es, sin embargo, como u…

La puerta de la tierra

04/12/2014

Llegó a la puerta de la tierra. Era pesada y mohosa. La empujó y fue abriéndose con lentitud. Dentro todo era oscuridad. Pronto se halló andando sin rumbo, tanteando con su bastón, como lo haría un ciego.

-¡Au! ¿Quién anda ahí? -dijo una voz cavernosa.

-Soy Marpple, discúlpeme, no le he visto. Esto está tan oscuro...

-¡Oscuro y en silencio! - dijo una tercera voz.

-Bueno, de silencio ya nada - añadió una cuarta.

-¡Por dios! ¿Qué es este escándalo? Uno ya no puede estar tranquilo ni en su propia casa. ¡Qué desfachatez! - se unió otra voz.

Marpple aturdido ante lo que estaba oyendo, decidió encender la antorcha que había reservado para una emergencia. Pudo ver una gran sala, que terminaba más allá de la luz de la antorcha. Por todas partes había literas, ocupadas por gnomos y enanos.

-¿Y ahora quién te dio permiso para encender la luz? ¿No ves que tenemos que dormir para poder visitar los sueños de las personas esta noche? - gritaron todos a coro.





Concurso Microfantasy - El cír…