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Mostrando entradas de noviembre, 2014

De fuego y plata

30/11/2014

De fuego y plata fue concebido. De fuego su interior, que rezumaba a través de su boca en cada exhalación. De plata su figura, que abarataba el brillo de la luna durante el raso de la noche. Orgulloso, dominante, aterrador. Residente de las profundidades Oswolrf y azote del valle de Halrteim. Estos eran sus méritos y su desdicha. 
Solitario y odiado por los demás seres de Halrteim, se contentaba con las riquezas de un ser sin alma. El valor de sus tesoros no tenía igual. Amontonados en una gran cámara, en el abismo de Oswolrf, acumulaban mugre y codicia. El primario placer de su simple posesión había ya desaparecido. No, su placer era otro. Era más retorcido, sabía de su propia malicia.  Pero eso no importaba, ya nunca seria perdonado. 
Los trolls, los trasgos, los orcos, las hadas y los gnomos. ¡Todos debían sucumbir! Sus penurias, sus miserias, y sus aflicciones, eran la razón de que él siguiera todavía con vida. Solo eso deseaba en el mundo, vivir lo suficiente para que …

La caja Feldman

28/11/2014

El señor Éndoxos Johnson era un reputado abogado de la pequeña ciudad de Magnolia. Demasiado inquieto y ambicioso, pensaba mudarse a una ciudad mayor en el transcurrir de pocos años.

Un hombre vestido con un traje impecable, aunque anticuado, abrió la puerta de su despacho. Era espigado y de entre el resto de su cuerpo, destacaba una gran nariz aguileña. Se presentó a si mismo como señor Feldman. En su mano derecha, cogida por un asa de cuero negro, traía una caja de madera envejecida, no demasiado grande, y no demasiado pesada en apariencia.
Acordó en dejar la caja  bajo custodia de Éndoxos a cambio de una suma de dinero, que haría efectiva mensualmente durante los próximos años. Para su extrañeza, Feldman no fijó una fecha límite en la que recuperar la caja. De lo cual  Éxodos infirió que se convertía, de facto, en el albacea de Feldman.

El ojo de Bohpal

Mi abuelo me contó esta historia cuando yo era tan joven como vosotros. Mucha gente asegura que es una leyenda, un cuento para niños. En mi opinión, hay algo de verdad en ella, pero debéis ser vosotros quienes juzguéis.
Antes de la era volcánica, cuando  todavía el tiempo no existía, un gran ojo  vigilaba a los hombres desde el cielo. No descansaba ni de día ni de noche. Nada escapaba de su mirada. Algunos pobres diablos contravenían la Ley, escondidos en profundas cuevas. De nada les servía. El ojo sabía de sus actos, y Bohpal era informado. No había esperanza para los que quebrantaban la Ley. Todos eran torturados durante días hasta que su cuerpo moría. Pero Bohpal tenía otros planes para sus almas. Era un voraz  comensal del espíritu humano.
Las almas le rejuvenecían. Nadie conocía su edad, algunos decían que había existido desde siempre, incluso que había creado el mundo. Pero fuera el creador del mundo o no, muchos hombres no podían soportar más aquella miserable vida, y decidie…

Nadie los ve

23/11/2014

Los monstruos torturaron mi cuerpo y mi alma. Me convirtieron en despojos y mugre. Aquello que fui, es solo un vago recuerdo que pronto será olvidado.
No todo el mundo puede verlos, siquiera imaginarlos.  Surgieron de los lodos primordiales con los que fue creado nuestro planeta. Han vivido entre nosotros, sobreviviendo a los cataclismos, glaciaciones, hambrunas y enfermedades. Su naturaleza les protegió de caer en el olvido, que el tiempo construye a su paso. Sus almas corruptas han propagado la muerte, inmisericordemente, con astucia y simplicidad.

Y aunque nadie creyó en ellos jamás,  siempre estuvieron presentes, acechando tus sueños, dispuestos a corromper tu cuerpo, a devorar con extremo placer cada gramo de tu carne y de tus huesos.

Sueños de amor

20/11/2014

- Amor mío, no sabes por cuanto tiempo soñé con ver tu cuerpo desnudo. Cuantas veces soñé con recorrerlo, con morderte los labios, con comerte trocito a trocito, con saborear tu piel de fresa.
- Deja ese cuchillo, ¡por favor!





1º Concurso "Microlove" - Círculo de escritores

Phi y el artesano anancástico

Fidias dio dos últimas puntadas cuidadosamente y corto el hilo de nailon. Deposito las tijeras junto con la aguja en una bandeja metálica que tenía a su derecha. Entonces respiró aliviado. "Excelente", se dijo a si mismo.  Había sido un trabajo difícil, aunque probablemente uno de los mejores que había ejecutado. Se alejó unos pasos para contemplarlo con mayor perspectiva. Se sonrió, "un trabajo exquisito", volvió a felicitarse. Salió de la cámara frigorífica y la cerró con llave.
Aquella noche saldría a celebrarlo. Entró en el Nine inch nails, el pub de moda en Blouton Dale.  Pidió una cerveza y  apoyó su espalda contra la barra mientras la saboreaba. Disfrutaba satisfecho del trabajo que había realizado aquella tarde. No obstante, ya pensaba en la siguiente pieza, la última de todas.  Estaba tan cerca de culminar su gran obra, la obra de toda una vida. Era el artífice de algo que trascendería el arte o las matemáticas. Su creación vincularía la mágica, los conoci…

Confesión

14/11/2014

Volvió a sentirse un nuevo temblor. Más fuerte, más aterrador si cabe. Las luces de las velas titubeaban, avivando los miedos de  los feligreses.  Hoy el templo estaba abarrotado. Tomás, el párroco, se lamentaba de que los seísmos hubieran cumplido en una semana, lo que él no había sido capaz en diez años de sacerdocio. Sin embargo, la iglesia rebosaba de gente, "eso es lo que importa", pensó para si mismo. Dios le enviaba los terremotos para ayudarle en su tarea. Ahora el debía de estar a la altura. Se dedicaría en cuerpo y alma a extender la palabra de Jesús.
Mientras tanto, las puertas no dejaban de abrir y cerrarse. Todavía seguían llegando personas, muchas de ellas a medio vestir, la mayoría con rostro desencajado y todas buscando la protección del templo de Dios. Buscaban algún rincón donde sentarse y descansar. Pero el tiempo, que se dilata en situaciones como esta, les terminaba empujando hacia su mundo interior. Pronto se veían repasando sus actos, los qu…

Despertar reptiliano

Era el tercer lagarto, como les llamaba casi todo el mundo, que se dejaba ver aquella soleada mañana de primavera. Dada la temprana hora del día, todavía no habían recuperado completamente sus facultades. De todos modos, aquello era completamente anómalo. Solían permanecer ocultos hasta el medio día, desperezando sus escamosos cuerpos, ocultos en sus nidos. En realidad, lo que conocíamos como nidos, eran simples agujeros escavados con poco esmero en tierra húmeda.Al alba podían verse montículos, que se extendía durante varios kilómetros, esparcidos sin orden, por los márgenes de ríos y lagos. Allí esperaban a que el sol calentara sus cuerpos. Entonces su voluntad volvería a ser la ley en las desvalidas tierras de Blotseyburg.

Las puertas de Hsamnal

08/11/2014

Sintió el ardiente tacto de una mano apoyada sobre su hombro. Un desasosiego le recorrió el cuerpo. Aquel hombre corpulento, vestido con una sotana negra, rompió el  aterrador silencio. "No tengas miedo". Era la voz del mismo demonio. Desacompasada y extrañamente cautivadora. A pesar de su inquietud, deseaba permanecer junto a aquel hombre. Ejercía un influjo nocivo, hiriente pero reconfortante a un mismo tiempo.

Casi había olvidado que le había traído allí. Las enigmáticas puertas de Hsamanal habían sido por fin encontradas. Envueltas por las nubes del Destino, sellaban el paso al mundo de espíritus, hadas y demonios. Tras ella se escondían los arcanos de lo sobrenatural, los secretos de la astrología, la necromancia y la alquimia.

Génesis

05/11/2014

- Abuelo, ¿tu sabes de dónde vienen las todas las cosas? - dijo mientras contemplaba el cielo.
- Bueno Elya, es una pregunta difícil. Nadie puede estar seguro del todo, pero a mi me gusta creer en una vieja leyenda de nuestro pueblo. 
- ¡Cuéntamela abuelo! por favor, por favor - le interrumpió impaciente la niña. 
- Está bien, está bien. Verás, esta historia sucedió hace mucho, mucho tiempo. En aquel momento solo existía un lugar en el universo. Y en ese lugar, vivía en soledad Génesis, la diosa de la madre naturaleza. Era similar a los árboles que puedes ver ahora. Tenía ramas que se elevaban hasta tocar el cielo. Un tronco grueso y nudoso que la mantenía firme en el suelo. Y también una frondosa copa de hojas verdes como las esmeraldas, que de noche brillaban, reflejando la luz de  la luna.