Las puertas de Hsamnal

08/11/2014

Sintió el ardiente tacto de una mano apoyada sobre su hombro. Un desasosiego le recorrió el cuerpo. Aquel hombre corpulento, vestido con una sotana negra, rompió el  aterrador silencio. "No tengas miedo". Era la voz del mismo demonio. Desacompasada y extrañamente cautivadora. A pesar de su inquietud, deseaba permanecer junto a aquel hombre. Ejercía un influjo nocivo, hiriente pero reconfortante a un mismo tiempo.

Casi había olvidado que le había traído allí. Las enigmáticas puertas de Hsamanal habían sido por fin encontradas. Envueltas por las nubes del Destino, sellaban el paso al mundo de espíritus, hadas y demonios. Tras ella se escondían los arcanos de lo sobrenatural, los secretos de la astrología, la necromancia y la alquimia.

- Estás en lo cierto. Soy el guardián de Hsamnal.  - Glowchet se sobresaltó al oír de nuevo la voz. Wzihtoz, el guardían de Hsamnal, podía escuchar sus pensamientos. Aquella idea le aterró. Conocía las leyendas. La reputación de aquel hombre traspasaba los dos mundos. Era implacable y despiadado, un hombre inmisericorde. Y ahora estaba escuchando todos sus pensamientos manando de su mente sin control.

- No debes temerme. Hoy cruzarás las puertas de Hsamnal conforme a  tus deseos. El mundo Tenebroso te acogerá en su seno.  - dijo el guardián con un tono monocorde.

- ¿Por qué se me permite el paso? - preguntó desconfiando del ofrecimiento del guardián.

- Intenta recordar como encontraste la puerta. Yo protejo el mundo Tenebroso de los vivos, pero tu ya no eres uno de ellos.
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