Desesperanza

Despertó con un fuerte dolor de cabeza. Aquel hombre registraba con ansiedad entre sus cosas. 
Parecía un vagabundo y apestaba a alcohol. Su mirada vidriosa y enajenada era perturbadora.

-¡¿Dónde están las joyas zorra?! - antes de terminar la pregunta, ella ya había sentido la bofetada en su rostro.

-¡¿Por qué no te mueres?! - gritó llena de odio.

-Ya le concedí ese deseo a otra persona - respondió esbozando una sonrisa.
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